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Food Waste en la producción primaria

En la producción primaria se pierde alrededor de un 25% del total del desperdicio alimentario o food waste de la cadena alimentaria, produciéndose las mayores pérdidas en los vegetales, en concreto cereales y legumbres. La realización de buenas prácticas en la recolección, manipulado y comercialización de la producción, ayudará a reducir el desperdicio alimentario y repercutirá proporcionalmente en mayores beneficios económicos para los agricultores.

Igualmente, reduciendo el desperdicio en la producción primaria, estamos evitando utilizar insumos escasos como la tierra y el agua, para producir alimentos que luego no van a consumirse, y ayudando a reducir la huella de carbono y la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).

¿Cuáles son las causas de estas pérdidas en la producción primaria?

En las explotaciones agrícolas existen diversas causas por las cuales una parte considerable de la producción agrícola pueden convertirse en pérdidas. Entre ellas podemos destacar:

  • No recolectar en el estado óptimo, es decir, antes o después del momento adecuado para cada tipo de producto. Esto influye directamente en la vida útil final del producto y está a su vez relacionada con el almacenamiento y distribución, por lo que no recolectar en el momento preciso puede acarrear la pérdida total de la producción, con el consecuente impacto tanto de desperdicio alimentario como económico.
  • Condiciones climáticas adversas, derivadas de fenómenos meteorológicos imprevisibles, como lluvias, granizo, nieve o sequía. La actuación en estos casos es complicada, más allá de la prevención donde pueda realizarse, para que el agricultor no sufra pérdidas económicas. Por ejemplo, parte de estas pérdidas económicas se pueden suplir con seguros agrarios.
  • Malas prácticas en la recolección y manipulación de la cosecha, que acaban dañando el producto y siendo retirados por condicionantes de calidad. La formación a los trabajadores en las técnicas adecuadas para la recolección y manipulación de la cosecha ayudará a reducir el food waste, evitando daños en los productos.
  • Problemas en la comercialización de la producción. A veces, aunque se haya recolectado de manera adecuada y en el momento óptimo, la producción no se vende en su totalidad antes del fin de la vida útil del alimento, por lo que se genera un desperdicio alimentario que, con una mejor planificación, podría haber sido evitado.

Un conocimiento y concienciación de donde se ubican estas pérdidas y cómo podemos atajarlas es fundamental para lograr objetivos claros de reducción.

¿Cuáles son los alimentos que se pierden y cuál es su impacto?

Dentro de la producción primaria, existen cuatro grupos principales de alimentos que acumulan las mayores pérdidas:

  • Cereales y legumbres, 44%
  • Frutas y hortalizas, 13%
  • Raíces, tubérculos y cultivos oleaginosos, 35%
  • Carne y productos de origen animal, 9%

Además, estas pérdidas están teniendo un impacto directo en la huella de carbono, en la huella de aguas azules y en la huella de tierra, y que han sido calculados según datos de la FAO del año 2013, para factores de impacto ambiental de distintos productos:

  • El factor de impacto de la huella de carbono se expresa en toneladas de CO2 equivalente emitido por tonelada de alimentos perdidos o desperdiciados.
  • El factor de impacto de agua azul indica los metros cúbicos de agua utilizados para la producción, expresado en tonelada de alimentos perdidos o desperdiciados.
  • El factor de impacto de la tierra indica las hectáreas de tierra utilizadas para cultivar o producir los alimentos, expresado en tonelada de alimentos perdidos o desperdiciados.

En la siguiente tabla se indica el porcentaje de impacto de cada una de las huellas que supone las pérdidas de los porcentajes establecidos para los grupos principales:

Grupo Huella de carbono Huella de aguas azules Huella de tierra
Cereales y 

legumbres

66% 72% 28%
Frutas y 

hortalizas

7% 14% 2%
Raíces, tubérculos y cultivos oleaginosos 17% 9% 8%
Carne y productos de origen animal 10% 6% 66%

Como podemos observar, los cereales y las legumbres tienen la mayor huella de carbono y huella de aguas azules de los cuatro grupos de alimentos, por lo que centrar los esfuerzos en reducir las pérdidas en este sector es clave para disminuir el computo global de food waste en la producción primaria. Por otro lado, el grupo de carne y productos de origen animal es el que presenta la mayor huella de tierra, es decir, es el que necesita el mayor número de superficie en hectáreas para su desarrollo, muy por encima de la superficie necesaria para el cultivo del resto de productos de origen vegetal.

En Agrosingularity somos conscientes del impacto que generan las pérdidas y desperdicios de alimentos, por eso trabajamos mano a mano con los agricultores en las primeras etapas de recolección y comercialización, para ayudar a reducir el impacto. Contribuimos así a dar una nueva vida a aquellos productos descartados, revalorizándolos para darles nuevos usos dentro del sistema de producción agroalimentario, como ingredientes en la elaboración de nuevos productos.

¿Sabías que…?

¿La reducción del desperdicio alimentario puede aumentar las ganancias económicas de los agricultores al poder comercializar parte de la producción que anteriormente era desechada?

Conclusiones

  • Con una buena recolección, manipulación y comercialización de la producción primaria, estaremos contribuyendo a reducir el desperdicio alimentario a corto y medio plazo.
  • El grupo de alimentos de cereales y legumbres son los que mayores pérdidas suponen y además, son lo que mayor impacto en la huella de carbono y en la huella de aguas azules tienen, por lo que un objetivo principal debería ser reducir las pérdidas en este grupo de alimentos de forma inmediata.
  • Desde Agrosingularity ayudamos a reducir las pérdidas en la producción primaria, revalorizando los productos gracias al upcycling y dándoles nuevos usos en la industria agroalimentaria.

Referencias

[1] El estado mundial de la agricultura y la alimentación. Progresos en la lucha contra la pérdida y el desperdicio de alimentos. 2019. FAO.

Autora: Laura Rubio Sanz, A3CERES